En el libro, Educar en una cutura del espectáculo, Joan Ferrés nos propone una nueva lectura del mundo educativo, en el cual los maestros deben obtener la información necesaria para realizar una labor docente que lo lleve a comprender un poco más una cultura que va haciendose cada vez más fuerte y se establece como un vínculo aferrado a las nuevas generaciones: la cultura del espectáculo.
Joan Ferrés proyecta su texto desde un primer, pero específico acercamiento, a lo que será la explicación del tema central del texto en su totalidad. En esta primera parte deja por sentadas las bases que tendrán en adelante las exposiciones de sus ideas, en las que maneja un discurso tan interesante para los maestros, como para los mismos estudiantes. Y es esto mismo lo que hace la lectura tan amena y llevadera, partiendo de que es un tema de interés mucho más general de lo que se piensa, incluso, si podemos imginarnos más allá, podríamos estar diciendo que este texto podría ser para los maestros tan interesante, como lo alcanzaría ser para los medios de comunicación.
En un manejo mucho más detallado de la comunicación de sus ideas, el autor nos lleva a encontrarnos con hipótesis o afirmaciones bastante reveladoras en el caso personal, ya que entabla relaciones con una serie de características específicas de las que se apropian los medios masivos y modernos de comunicación con el fin- consciente o no- de convertir todo en espctáculo.
El libro es bastante argumentativo y demuestra con hechos concisos, y muchas veces que tocan una experiencia en el área nacional, que estas ideas están formuladas con bases sólidas, no obstante, el texto se hace un poco repetitivo, pues los temas principales que abordó desde la primera parte sigen desarrollándose en la misma medida en que cece el número de páginas y, aunque esto puede ser muy bueno en algunos casos, el desarrollo de estos temas está abordado desde distintos títulos, pero en una misma perspectiva.
Así pues, decenas de palabras de Joan Ferrés fueron para mí como un repetitivo dèjá vu, en el que el eterno retorno del tratamiento de los temas primordiales dejó la impresión de una sujeta marca hacia la voluntad de aprendizaje, como cierta madre, que para que su hijo aprenda algo de la vida, lo repite muchas veces, con voces y caricias distintas, con el fin de hacer ver diferente, algo que no tenía más objetivo que el estrictamente operativo.
Ahora pues, el texto, con todo y su margen de repetición, es un verdadero deleite que se sustenta en los temas que aborda, ideas que, aunque muchos de nosotros quizás hayamos pensado en ellas, nunca antes las habíamos dejado dilatar por nuestro intelecto, llegando a analizarla y a mostrarla como en una significativa disección, para llevarnos a conocer mucho más acerca de una cultura recientemente llamada y envuelta en el espectáculo y, además, para moverle un un poco, la mentalidad al docente que se estanca como una anacrónica piedra, en medio de un dinámico río de gente.
Joan Ferrés proyecta su texto desde un primer, pero específico acercamiento, a lo que será la explicación del tema central del texto en su totalidad. En esta primera parte deja por sentadas las bases que tendrán en adelante las exposiciones de sus ideas, en las que maneja un discurso tan interesante para los maestros, como para los mismos estudiantes. Y es esto mismo lo que hace la lectura tan amena y llevadera, partiendo de que es un tema de interés mucho más general de lo que se piensa, incluso, si podemos imginarnos más allá, podríamos estar diciendo que este texto podría ser para los maestros tan interesante, como lo alcanzaría ser para los medios de comunicación.
En un manejo mucho más detallado de la comunicación de sus ideas, el autor nos lleva a encontrarnos con hipótesis o afirmaciones bastante reveladoras en el caso personal, ya que entabla relaciones con una serie de características específicas de las que se apropian los medios masivos y modernos de comunicación con el fin- consciente o no- de convertir todo en espctáculo.
El libro es bastante argumentativo y demuestra con hechos concisos, y muchas veces que tocan una experiencia en el área nacional, que estas ideas están formuladas con bases sólidas, no obstante, el texto se hace un poco repetitivo, pues los temas principales que abordó desde la primera parte sigen desarrollándose en la misma medida en que cece el número de páginas y, aunque esto puede ser muy bueno en algunos casos, el desarrollo de estos temas está abordado desde distintos títulos, pero en una misma perspectiva.
Así pues, decenas de palabras de Joan Ferrés fueron para mí como un repetitivo dèjá vu, en el que el eterno retorno del tratamiento de los temas primordiales dejó la impresión de una sujeta marca hacia la voluntad de aprendizaje, como cierta madre, que para que su hijo aprenda algo de la vida, lo repite muchas veces, con voces y caricias distintas, con el fin de hacer ver diferente, algo que no tenía más objetivo que el estrictamente operativo.
Ahora pues, el texto, con todo y su margen de repetición, es un verdadero deleite que se sustenta en los temas que aborda, ideas que, aunque muchos de nosotros quizás hayamos pensado en ellas, nunca antes las habíamos dejado dilatar por nuestro intelecto, llegando a analizarla y a mostrarla como en una significativa disección, para llevarnos a conocer mucho más acerca de una cultura recientemente llamada y envuelta en el espectáculo y, además, para moverle un un poco, la mentalidad al docente que se estanca como una anacrónica piedra, en medio de un dinámico río de gente.

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